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domingo, 10 de junio de 2012

la chincheta y el póquer

Mi primer trabajo serio fue para acceder a la universidad, 3 días de “examen”, debías tocar todos los palos, línea, color y volumen, “in situ” , acompañado de un argumento literario y comentado, que “justificara” tus trabajos, el tema era libre.
Escogí una chincheta, de las plateadas de toda la vida, mis compañero/as de la academia preparatoria me miraban con condescendencia y algo de pena, me daban por muerta, no entendían como sacaría 3 días de trabajos presentables, de un objeto tan pequeño y simple, yo no entendía que no supieran ver cuanta información había en mi chincheta, los colores y las imágenes que se veían reflejados en la copa, el contraste de la suavidad y redondez de esta con la agresividad del pincho, la dualidad de la rigidez necesaria para ser fijada y la movilidad para extraerla cuantas veces fuese necesario, la transparencia del reflejo y la opacidad, la recta y la curva, la herida que dejaba su uso frente al rendimiento de haberla usado, lo femenino y lo masculino... Veían solo una chincheta, yo una bailarina llena de luz, con un pompón plateado, a veces girando con la punta anclada en un escenario, a veces grácil casi volando, haciendo diagonales en el aire manteniendo el equilibrio..., la observé, la destripé, y la volví a reconstruir tal y como yo la veía, en un lenguaje que los demás me pudieran entender.
En aquella convocatoria apenas pasaron el 10%, lo/as de la academia, aprobamos todo/as.

He aprendido mucho, he trabajado más, mi obra ha evolucionado, pero yo no he cambiado, sigo observando, destripando, y reconstruyendo “para los demás”, disfruto con el proceso, a veces incluso con el resultado, pero hay cierto placer en observar como pasas de ser la rara de la chincheta, a ser la que te mostró algo inesperado, que estaba pero no habías sabido ver. Es como en una partida de póquer, juegas, te divierte, incluso a veces ganas pasta, pero ver la cara del otro cuando está convencido que no llevas ni una pareja, y la que pone cuando le sacas un trío de ases, es impagable...